República Argentina: 8:33:06pm

Un documento del diario El Universal de México, y un informe de analistas occidentales, sostienen que Putín está sacando ventajas en el conflicto separatista ucraniano frente a Occidente demasiado preocupado por el avance del terrorismo islámico.

 Según el trabajo, hablar de que "Ucrania explota de nuevo" es de hecho algo impreciso. A pesar de un -débil y continuamente violado- cese al fuego, en vigor desde septiembre, la realidad es que el conflicto que se ha gestado en ese país por ya más de un año ha permanecido irresuelto. Pero más recientemente, mientras la atención del mundo se centraba en los atentados de París y en temas como Al Qaeda en Yemen o el Estado Islámico, el conflicto armado en Ucrania resurgía en decenas de frentes, en lo que aparenta ser un robustecimiento a la rebelión separatista por parte del Kremlin. Para los analistas, este resurgimiento se encuentra íntimamente vinculado con cuestiones geopolíticas, con cuestiones económicas como las sanciones impuestas a Moscú, la baja en los precios del petróleo o la crisis que atraviesa la economía rusa, hasta incluso cuestiones de política interna como la elevada popularidad de Putin, impulsada en buena medida por retórica relacionada con esta temática. Ahora bien, los factores anteriores se encontraban ya presentes desde hace meses, al menos en cierta medida. La pregunta es entonces ¿qué es lo que lleva a Rusia a reanudar su estrategia de "conflicto de baja intensidad" en Ucrania precisamente ahora? publicó el 4 de febrero el blog.eluniversal.com.mx bajo el título “Ucrania explota de nuevo: el rol de Rusia”.

El citado material cita algunos apuntes al respecto que son los siguientes: 

 

 

 

Rebelión separatista impulsada por el Kremlin

 

El cese al fuego entre la rebelión separatista (los llamados pro-rusos) y el gobierno ucraniano fue firmado en septiembre del 2014. A pesar de que a lo largo de los últimos meses este cese al fuego ya había sido violado por ambas partes en diversos momentos, dado el nivel en el que hoy se encuentran las hostilidades entre el ejército ucraniano y los separatistas, podríamos ya afirmar que aquél cese al fuego ha quedado completamente muerto.

La OTAN ha afirmado que existen evidencias de que Rusia ha estado equipando a los rebeldes con armamento cada vez más sofisticado. En estos momentos la rebelión se encuentra a la ofensiva, incluso en uno de sus picos de mayor ánimo dentro de las filas separatistas. Esto ha sido impulsado en parte por algunas victorias como la toma del aeropuerto de Donetsk hace unas semanas y los ataques a Mariupol, puerto del Mar Negro, expandiendo con ello la zona de batalla. Sin embargo, ni esas victorias ni el nuevo ánimo entre los separatistas se debe a un repentino fortalecimiento de la rebelión, sino a un relativo viraje en las decisiones de Moscú.

En efecto, para alcanzar sus metas en relación con la cuestión Ucraniana, el Kremlin ha optado por una combinación de instrumentos tanto de conflicto como de cooperación, y los utiliza o los cambia, cada vez que considera que es adecuado para satisfacer cierta agenda. Como lo hemos explicado en este blog varias veces, uno de estos instrumentos tiene que ver con un impulso de relativo bajo perfil o "baja intensidad" a la rebelión separatista pro-rusa, en aras de recuperar el peso e influencia de Moscú sobre lo que es considerado por parte de Rusia como un territorio absolutamente estratégico, algo que en tiempos de la Guerra Fría era conocido como su zona inmediata de seguridad. Así que podemos ver a Rusia lo mismo firmando ceses al fuego o entrando en esquemas de negociación diplomática, que un día tomando Crimea, otro día amasando tropas en sus fronteras con Ucrania, al día siguiente apoyando la rebelión separatista, para luego medio abandonarla y posteriormente reactivarla.

 

¿La (in)capacidad disuasiva de EU?

Para acaso empezar a entender el comportamiento de Rusia, podríamos compartir la experiencia que tuvimos dentro del Foro Internacional de Seguridad en Halifax, Canadá, en noviembre pasado, el cual reunía a una buena parte de la comunidad militar y de inteligencia de países miembros o asociados a la OTAN y a sus intereses 

El tema parecía repetirse como disco rayado. En la visión tanto de sectores militares, como por parte de funcionarios (principalmente conservadores) de EU, Canadá, Europa y países que en el pasado fueron repúblicas pertenecientes a la URSS como Estonia o Georgia, Washington estaba cometiendo el craso error de convertirse en una potencia sin capacidad de disuasión. Desde su óptica, el tema central no es qué tanta fuerza militar se tiene, sino la disposición mostrada a utilizar esa fuerza militar, y la capacidad de persuadir a otros de esa disposición.

Desde la perspectiva de los funcionarios arriba mencionados, en la medida en que Obama se ha hecho un actor político no-creíble, en esa medida hay otros, como Putin, que están dispuestos a avanzar en sus espacios geopolíticos y empujar los conflictos todo lo que sea necesario con el fin de mantener sus intereses vivos. Esta visión es, por supuesto, compartida por una buena parte de los actores políticos en Ucrania, quienes se sienten a estas alturas bastante abandonados.

Economía rusa, la apuesta La apuesta de Obama ha ido en otro sentido. Muy a tono con una doctrina de política exterior que favorece el repliegue militar, y la sustitución de estrategias militares por iniciativas diplomáticas o estrategias basadas en sanciones económicas, la Casa Blanca ha buscado ejercer otra clase de disuasión. Obama ha dejado muy en claro que no se involucrará en conflictos militares que no sean a su juicio los más prioritarios. La realidad es que, si se pensara en un escenario no digamos de guerra, sino simplemente en una estrategia diseñada para disuadir a Rusia de sus acciones en esa región de Europa, Washington quizás tendría que robustecer a la OTAN con el despliegue de decenas de miles de tropas, cosa que no se encuentra ni en los planes presupuestales ni en los planes políticos actuales de EU.

En ese contexto, Obama apuesta a hacer pagar económicamente (y diplomáticamente) a Rusia por sus acciones, y ejercer la disuasión a través de esa vía. Las sanciones impuestas tanto por EU como por parte de la UE en contra de Moscú, se han visto asistidas por una coyuntura quizás no impulsada o detonada directamente, pero sí respaldada por la Casa Blanca: la dramática caída de los precios del petróleo. Este desplome ha generado un impacto tal en la economía rusa, que difícilmente va a poder sostenerse en el mediano plazo. La suma de condiciones económicas, entre las que he mencionado y las que no, tiene a la economía rusa con una expectativa de contracción de hasta -4% para el 2015, con una inflación del 11%, la devaluación de su moneda y cierre de empresas entre otros efectos.

 

Popularidad de Putin a pesar de (o gracias a)

Lo interesante es que a pesar de todo ello, la aprobación a la gestión de Putin no sólo no ha decrecido, sino que se mantiene en niveles elevadísimos (de hasta 85% en diciembre según el Centro Levada de opinión pública). Es verdad que, como bien señala Bloomberg, parte de esa popularidad, o percepción de elevada popularidad, se debe a la falta de libertad de expresión, o la represión en contra de disidentes o de las opiniones emitidas contra el gobierno. Sin embargo, eso no explica la totalidad del panorama. La verdad es que en cuestiones como la crisis ucraniana, Putin ha sido enormemente efectivo en explotar el nacionalismo ruso, la narrativa histórica, y ha sido muy hábil en ubicar una y otra vez la responsabilidad de los males que Rusia padece, en actores externos, como Washington.

Ello ocasiona el que Putin, aparentemente y por ahora, no resulte políticamente debilitado por la crisis económica que su país vive; sino que de hecho termina fortalecido. Y, a pesar de que la falta de crecimiento de la economía rusa precede a la crisis de Ucrania, las sanciones impuestas a Moscú, cuando se insertan dentro de esa lógica discursiva, no hacen otra cosa que dar la razón al presidente ruso.

Por consiguiente, en lugar de producirse un efecto disuasivo en Putin, las medidas de Occidente parecen estarle generando incentivos para seguir actuando como hasta ahora.

Por supuesto que tanto Obama como muchos analistas, aseguran que esta situación será insostenible en el mediano plazo. Las reservas rusas se terminarán agotando eventualmente y los efectos sociales, y por ende, políticos, serán inevitables.

Sin embargo, por lo visto Putin sabe que Obama piensa así. Y justamente por ello busca transmitirle un mensaje que va en dirección inversa a esa convicción.

Respuestas y mensajes

Así, las acciones de Moscú parecen relacionarse esencialmente con tres tipos de factores y mensajes:

•  1. Mientras Putin sea eficaz en orientar su discurso hacia la existencia de enemigos externos: (a) responsables de la crisis económica, y (b) dispuestos a todo con tal de disminuir a Rusia en su poder, su influencia y su territorio; la popularidad del presidente mantendrá niveles elevados, lo que seguirá produciendo en él, los incentivos para seguir defendiendo sus intereses mediante las mismas estrategias que hasta ahora. El mensaje es, entonces: sus sanciones económicas no me debilitan, me fortalecen. 

•  2. El segundo mensaje tiene que ver con dejar claro a Occidente que existen costos elevados por (a) interferir o meterse (vía cortejo de la UE y de la OTAN) con cualquier país que Rusia considere parte de su esfera estratégica de influencia, (b) por elegir confrontarse con las decisiones y políticas de Rusia en cuanto al manejo de su relación con estos países, y (c) por escoger el camino de sancionar económicamente a Rusia, lo que en lugar de suavizar, endurecerá sus posiciones.

•  3. Por último, se está comunicando que el Kremlin sabe que Washington no hará demasiado más de lo que está haciendo para contener las acciones de Rusia (si acaso, se está hablando de que EU podría empezar a proveer de mayor armamento a las fuerzas ucranianas, y eso está por verse). Por consiguiente, el Kremlin hará uso de la cooperación o del conflicto, de la negociación y la diplomacia, o bien, impulsará a las fuerzas rebeldes, a conveniencia, tanto como lo considere necesario en la búsqueda de las metas arriba señaladas.

Así que la pregunta a responder es un poco si el tiempo dará la razón a Obama o a los funcionarios en Halifax, es decir, ¿podrán las sanciones económicas generar la disuasión que Obama desea? ¿O le hará falta mostrar mayor disposición a utilizar la fuerza? ¿Usted qué piensa? Así concluye el blog el universal.com.mx.

 Un informe de analistas internacionales

Un informe de inteligencia realizado por analistas de política exterior que circula da cuenta, sostiene  que existe en Ucrania existe una restricción para con los  periodistas  y que hay censura de prensa a través de un férreo control del gobierno. En 2014 este país ocupaba el tercer puesto en cantidad de periodistas muertos. Los medios de prensa de la Unión Europea desconfían en las  noticias publicadas por la prensa ucraniana. La califican como “información dudosa”. Medios de comunicación europeos tanto electrónicos e impresos tratan de verificar y confirman la información antes de publicar por esta desconfianza hacia las noticias que provienen de medios de ese país, agregándole los comentarios y opiniones  de sus lectores sobre las actividades de los líderes europeos y del presidente de Ucrania.

Se cita que el periódico Berliner  Morgenpost publicó las cartas de los lectores  que comentaban la situación de Ucrania, donde desde el 15 de febrero funciona un armisticio, previsto por el Acuerdo de Minsk.”La miopía y la escasez de Poroshenko asusta” escribió  Peter Krisch, respecto a la falta de disposición por parte de Poroshenko de conceder la autonomía  a Ucrania Oriental. Los lectores alemanes están conformes con armar a Ucrania –la idea mala- y que para Occidente  es necesario  tomar en consideración los deseos de la población civil en Donbass.Putín ha declarado  que “la reforma constitucional y el respeto de los derechos legales de las personas que viven en la región de Donetl” son parte del acuerdo. También que “Poroshenko niega categóricamente que tema de la autonomía ancha de Ucrania Oriental  tenía lugar en el acuerdo” comenta un lector. Este también opina que la política  imprevista de Poroshenko, causada por el miedo de los nacionalistas en el país como como la de los americanos.

Según otro lector, Otfried Schrot, no es posible culpar a Wladímir Putin  de todos los problemas de Ucrania. “Los que cuenta que la población de Ucrania Oriental  consiste exclusivamente de las marionetas que bailan bajo su flauta, se equivocan”, escribió, remarcando que la población civil que era sometida al fuego de la artillería de la parte ucraniana, se había cansado de la guerra. Agrega, a ellos occidente debería escuchar. Además, Otfrid Short alabó a Angela Merkel por renunciar a armara a Ucrania. Otro lector, que se identificó como Bernd Bosecki publicó un elogio similar:”Merkel actuó correctamente, no ha escuchado a los EE. UU. Los suministros de armas a Ucrania solo reforzarían la guerra”. También opina que Occidente debe quitar las sanciones a la Federación Rusa y renovar las negociaciones con las nuevas fuerzas.

Algunos Gobiernos de países que conforman la Unión Europea dan la impresión que carecerían de contar con una política propia bien definida y que sólo se limitan a cumplir con las indicaciones de los EE.UU. o en otros casos de Actuar a favor de las ventajas que pudieran tener para la economía de esos países. La última llegad a Moscú de Ángela Merkel y del presidente de Francia  Francois Hollande confirmarían la posición “débil” de Europa. También, muchos medios de prensa europeos son coincidentes con esta “visión” en lo referente a la posición de este Continente. 

La victoria de Putin

“El coche grande de la diplomacia está puesto en marcha.El objetivo del encuentro en Moscú entre el Canciller de Alemania Ángela Merkel, el presidente de Francia Francois Hollande y el presidente de Rusia Vladimir Putin es lo más rápido  posible para alcanzar el cese del fuego” escribió  el día de las negociaciones la edición Ilfattoquotidiano italiana. En tanto,  el periódico alemán Sudddeutsche Zeitung, las negociaciones de cinco horas, según la parte rusa, han pasado “constructivamente”. “La portavoz del presidente de Rusia, Dmitry Peskov ha declarado que actualmente se encuentra en preparación el documento de de los acuerdos de Minsk”, escribió la fuente periodística citada en último termino. Agrega esta misma que  las negociaciones en Moscú se preparaban para “el encuentro entre Wladimir Putin y Pedro Poroshenko”.

La edición alemana Bild publica la victoria incondicional de Rusia y de su presidente Putin respecto de la situación surgida con los estados europeos  por el conflicto en Ucrania. El tabloide alemán salió con el encabezamiento “La victoria de Putin”.También que “el lugar mismo de la sesión por el conflicto armado en Donbass habla sobre el cambio de los puntos de referebncia a un lado Rusia y el tono ulterior, que dará Moscú”.Los autores de ese material periodístico cuentan que el presidente ucraniano Pedro Poroshenko ahora está listo para negar la cesión de otros territorios de su país, después de haber perdido Crimen. También ese medio expresa “la  influencia de Putin hace impotente a los políticos occidentales”.

Corolario

Según la agencia IART-TASS, en el Departamento de Estado americano, después de las conversaciones en el Kremlin hubo comentarios “muy cuidados”. Según este medio, la representante de este Departamento, Marie Harf, sostuvo: “Nuestros socios no ocultan el hecho de que van a tomar las medidas diplomáticas. Creemos que es bueno cualquier esfuerzo que pueda contribuir a una mayor estabilidad en Ucrania”. Agregó que Merkel y Hollande supuestamente coordinaban sus visitas con las autoridades estadounidenses. Pero, ni Francia ni Alemania, según la Agencia Associated Press, con Washington no lo consultaron.

Según el diario británico The Times “El presidente Putin ha creado una amenaza de secesión en Occidente. Propuso un plan de paz para Ucrania, en el que se involucró con l aceptación de Francia y Alemania, pero dejó al Reino Unido y a los EE. UU. “fuera del círculo de iniciados”. El periodismo señaló  que el secretario de Estado norteamericano, Jon Ferry había dejado Kiev, y no se había reunido con Merkel y Hollande, que llegaron para reunirse con Proshenko.

Una mayoría de expertos internacionales creen que la visita de la canciller alemán, Ángela Merkel y el presidente de Francia Francois Hollande en las negociaciones de paz en Moscú, “claramente demuestra debilidad en su posición, debido a que Francia ni Alemania quieren enviar armas a Kiev  para ayudar a defenderse. Tampoco están dispuestos a poyar a Kiev con dinero, ya que el nuevo liderazgo del país desde su llegada al poder, no hace esfuerzos para combatir la corrupción”.

 

 

 

 

 

 


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