República Argentina: 3:47:01am

Con honras fúnebres y el reconocimiento por haber evitado una catástrofe, la población de Las Heras, en Santa Cruz Norte, despidió los restos del 2do Comandante Mauro Fabián Alvarez y del Alférez, Sebastián Luque, piloto y copiloto del avión Pilatus Porter de Gendarmería, que se precipitó a tierra al promediar la tarde del miércoles (28 oct) Ambos pudieron maniobrar el aparato para evitar que cayera sobre una escuela evitando una tragedia aún mayor. 

 

De acuerdo a un informe preliminar de la agencia noticiosa OPI  Santa Cruz testigos presenciales dijeron que posiblemente la aeronave había sufrido alguna falla en pleno vuelo. Los coincidieron también que  “se le perdió un ala”, lo que la precipitó al suelo cayendo a pocos metros de la Escuela Primaria Nº 84, en el patio de una casa y afectando a dos viviendas que se incendiaron, más dos autos estacionados en proximidad de las calles Gregores, entre Antiguos Pobladores y Sarmiento de Las Heras.

Gendarmería desplegó una serie de medidas de seguridad, hubo intervención de la policía y los bomberos. El hecho conmocionó a la ciudad de Las Heras, pero también a la provincia y especialmente a la zona norte de Santa Cruz, donde la presencia de Gendarmería es habitual y los efectivos viven junto a sus familias en localidades como Las Heras  o Pico Truncado y Caleta Olivia.

El accidente se produjo en el mismo momento que en el Senado Nacional, en Buenos Aires, se discutía el Presupuesto para el año entrante, presupuesto que, vale la pena consignarlo, volvió a dejar a las Fuerzas Armadas y de Seguridad en el fondo de las prioridades, tema que será analizado el mes entrante.

Lo cierto es que, aunque falta el dictamen de la Junta de Accidentes de Aviación, es evidente que un avión como el Pilatus, de fabricación suiza, solo puede caer a tierra por fatiga de material producto de las limitaciones forzadas en su mantenimiento. El Pilatus es un avión que planea incluso si se queda sin motor, pero si se desprendió un ala,.como dijeron los testigos, es que ya no daba para más.  Penoso e innecesario

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