República Argentina: 1:44:33am

EE.UU apura  el desarrollo de misiles de alcance medio, antes prohibidos por el Tratado  de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (Tratado INF en sus siglas en inglés), con los que podría alcanzar a China  Rusia, si fueran lanzados desde Alemania.

Un proyectil es impulsado por un sistema de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS) operado por los Marines de los EE.UU.

Las Fuerzas Armadas estadounidenses  buscan desarrollar un nuevo misil 

tierra-tierra, con un alcance mayor a 1.500 km, es decir un radio que no está permitido por el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) para aquellos cuya trayectoria va  entre 500 y 5.500 kilómetros. Este Tratado fue firmado entre los EE.UU y  la URSS en 1987 y abandonado unilateralmente por los norteamericanos, en agosto de 2019.

La firma entre los dos países fue en 1987, después que Washington instalara misiles balísticos Pershing II en Europa (desde Alemania en 7 a 8 minutos podían llegar a Moscú) esta situación incrementaba el riesgo de una guerra nuclear, ya que ese tiempo (7 a 8 minutos) no daba margen a los militares soviéticos para verificar si se trata de una amenaza real o no.

Ell general John Rafferty,  director del proyecto Long-Range Precision Fires (LRPF) del Ejército Norteamericano, aseguró recientemente que un misil de alcance intermedio capaz de alcanzar objetivos entre 310 y 930 millas [500 y 1.500 kilómetros] de distancia,  sería un componente importante en un futuro conflicto contra Rusia o China. (1.500 km es la distancia de Moscú a la frontera germano-polaca, o de la isla japonesa de Okinawa a Dalian (China), sostienen los especialistas.

El militar norteamericano no precisó  de qué misil se trata, pero se sabe que el Pentágono impulsa el desarrollo de otros sistemas de armas con alcances similares, desde que Washington anunció que se retiraba del Tratado de 1987.

Un misil de crucero Tomahawk, que posee un buque de guerra (llega a 1.600 kilómetros)  modificado para su lanzamiento desde tierra, fue probado recientemente, después que el país del Norte abandonara el Tratado en agosto de 2019.

El Ejército planeo adoptar el misil que sea elegido en menos de tres años ( cuarto trimestre del año  2023), lo que significa que no puede comenzar desde cero, afirmó el teniente general Neil Thurgood, citado por Defense News.

Para instalar una nueva flota de misiles nucleares, basada en tierra, que reemplazarían al arsenal de los Minuteman III, el Pentágono aumento el presupuesto  a 95.800 millones de dólares.

Este monto  supera a la  aprobada hace 4 años antes, que fue de10.000 millones de dólares.Para las próximas décadas los EE.UU. planean gastar más de 1,2 billones de dólares, con el objetivo de renovar la flota de misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas en el inglés). 

El Pentágono sostiene que el armamento es fundamental  para disuadir  a un enemigo convencional, en un caso de conflicto armado. 

Sin embargo. expertos como el exsecretario de Defensa William Perry sostiene la tesis, que la seguridad nacional de ese país, puede ser garantizada sin los ICBM.

La Administración Trump afirmó su compromiso de fabricar una nueva generación de misiles balísticos intercontinentales durante una revisión de la política nuclear realizada en 2018.

"La fuerza de ICBM tiene una supervivencia alta en cualquier circunstancia, sobre todo, en un ataque nuclear a gran escala. Para destruir estos misiles en tierra, un enemigo de EEUU necesitaría lanzar un ataque coordinado con cientos de proyectiles precisos y de alta capacidad destructiva. Es un desafío insuperable para cualquier posible adversario a día de hoy, salvo Rusia", señalaron los encargados de realizar aquella revisión.

Expertos creen que los misiles se encontrarían desplegados en lugares subterráneos en varios Estados de Norteamérica. Serian 400 misiles Minuteman III, que están equipados cada uno con una sola ojiva nuclear y han estado en servicio durante 50 años. 

La cantidad de misiles es regulado por, por el Tratado Nuevo START que se firmó con Rusia en el 2010 y que expira en febrero del 2021. Moscú busca prolongar este documento, pero no acepta las condiciones propuestas por la Administración Trump.

Por otra parte, los Estados Unidos están construyendo una nueva flota de misiles balísticos submarinos para reemplazar a los proyectiles de clase Ohio actualmente en servicio. Además, desarrolla un nuevo bombardero nuclear de largo alcance para reemplazar al B-2; un misil de crucero nuclear de otra generación lanzado desde el aire; y un nuevo sistema de comando y comunicaciones. Además, están construyendo unas ojivas mejoradas, con un costo estimado de 14.800 millones de dólares.

El programa de modernización nuclear fue lanzado por la Administración Obama y continua el presidente Donald Trump. En tanto, el, Joe Biden, recientemente elegido nuevo presidente de ese país prometió que si ganaba buscaría  formas para reducirlo.

 

¿Carrera nuclear?

 

El START III es el único tratado entre Rusia y EEUU que limita la cantidad de armas nucleares, pero expira el 5 de febrero de 2021. Ambos países están negociando su prórroga, pero aún no han llegado a un acuerdo. Sin embargo, la eliminación del tratado conduciría a una inevitable carrera nuclear, advierte el experto militar Konstantín Sivkov.

Moscú y Washington ttienen  diálogo sobre la prolongación del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), pero EEUU complica, cuando plantea a Rusia demandas en relación con el tratado, afirmó  el vicecanciller ruso Serguéi Riabkov.

Los analistas se preguntan ¿Es una estrategia de EEUU arrastrar a Rusia a una devastadora carrera armamentista?

Si no es prolongado el START, no habrá acuerdo que limite los arsenales de las mayores potencias nucleares. Los países que tienen armas nucleares comenzarán inevitablemente a acumular en sus arsenales, por lo que Rusia también tendrá que entrar en la carrera, explica el vicepresidente para la política de información de la Academia rusa de ciencias de misiles y artillería, doctor en ciencias militares, Konstantín Sivkov.

Según el analista, "EEUU debería temer una carrera nuclear mucho más que Rusia". 

Para evitar una ventaja de Washington, Moscú no necesitaría dar una respuesta recíproca, opina Sivkov y asegura que hay que apostar por la calidad en lugar de la cantidad. 

"Se podría crear un grupo de fuerzas capaces de destruir Estados Unidos al iniciar procesos geofísicos destructivos en su territorio con el envío a zonas críticas del continente americano de municiones de varias decenas de megatones de TNT", afirma el experto en un artículo para el semanario ruso VPK.

Sivkov añade que para transportar este tipo de municiones se podría usar un torpedo de propulsión nuclear Poseidon o un misil balístico intercontinental pesado Sarmat.

"No se necesitan muchas municiones tan pesadas, unas pocas docenas son suficientes", asegura el experto.

De acuerdo con el analista, una sola prueba de estos misiles haría a los estadounidenses sentarse a la mesa de negociaciones del nuevo tratado START y detendría la carrera de armamentos.

Para Peter Kuznick, Director del Instituto de Estudios Nucleares, “Lamentablemente, la mayor parte del mundo mira ahora a EEUU con desprecio o lástima"

El Covid 19 devasto la salud y los niveles de vida del mundo, opina Peter Kuznick, profesor de Historia de la American University de Washington. 

En vez de ayudar a sacar al mundo de su pantano actual, el otrora líder global EEUU está cayendo en picada. ¿Cambiará algo tras las elecciones presidenciales?

Según el analista estadounidense Peter Kuznick, director del Instituto de estudios nucleares, la pandemia del COVID-19 afectó tanto a la derecha como a la izquierda. 

"En la derecha, hemos visto un aumento del hipernacionalismo, con un trasfondo a menudo fascista. Muchos derechistas están usando la pandemia como excusa para tomar medidas enérgicas contra los inmigrantes en particular y los extranjeros en general, intensificando las tendencias ya existentes hacia la intolerancia, el racismo y la xenofobia", comentó en declaraciones a a la prensa.

En la izquierda, según Kuznick, "la gente está usando la pandemia para iluminar las injusticias de un mundo en el que las ocho personas más ricas tienen más riqueza que los 3.800 millones de personas más pobres".

" Para Kuznick, "el nuevo coronavirus ha servido para recordar lo interconectados e interdependientes que estamos a nivel mundial a medida que crece la conciencia de que algo que ocurre en Wuhan, China, puede afectar rápidamente a la vida de casi todos los habitantes del planeta".

Sin duda, la crisis del coronavirus afectó el comercio y la inversión mundiales, pero el desarrollo internonal continúa, según Kuznick, "mientras China se aferra a su política de la Ruta de la Seda como una forma de reavivar la actividad económica mundial y otros buscan seguir su ejemplo a su manera". 

El papel de EEUU en el mundo, a su vez, ya había estado disminuyendo antes de la pandemia, observó el analista, y consideró probable que esa tendencia continúe.

"Pero Estados Unidos, dada su patética respuesta a la pandemia y su absurdo sistema electoral, ya no podrá sostenerse de manera creíble como abanderado moral o político o ejemplo para la comunidad internacional. Lamentablemente, la mayor parte del mundo mira ahora a EEUU con desprecio o lástima", comentó el experto. 

Con Donald Trump como presidente, los índices de aprobación internacional de EEUU han caído en picada. "Cuando los delegados de la ONU se ríen abiertamente de las absurdas pretensiones de Trump, queda claro hasta dónde ha caído la estatura de EEUU".  

El experto sostuvo antes de las elecciones presidenciales: "Si gana Biden, EEUU recuperará un poco de la estatura perdida, pero no necesariamente reanudará su antiguo papel como líder de un 'mundo libre'. Respetará y reconstruirá sus fracturadas alianzas globales, aunque la debacle de Trump hará que las naciones no confíen demasiado en los compromisos de Estados Unidos". 

De acuerdo con el analista, Biden instituirá una política ampliamente progresiva a nivel nacional centrada en aliviar las tensiones raciales, hacer avanzar los programas para el mejoramiento social y económico de los trabajadores, ampliar la atención de la salud y las oportunidades educativas, aplicar una versión diluida del Nuevo Trato Verde (Green New Deal, en inglés) y restaurar una política fiscal más progresiva. 

"Esta gente quiere ponerle una cara más amable al Imperio estadounidense, pero cree en el excepcionalismo estadounidense y en preservar la hegemonía global de EEUU. No estará deseosa de hacer una transición necesaria de un mundo unipolar a uno multipolar. Y estará dispuesta a utilizar el Ejército de EEUU para hacer cumplir su visión global", advirtió el analista.

 

Política exterior

En los últimos cuatro años, La política exterior de Estados Unidos, se  caracterizo por la desconfianza hacia la ONU, escenario que podría variar con Joe Biden, sostuvo el especialista en estudios internacionales, Santiago Caetano Grau.

"La política exterior de Trump ha sido de carácter transaccional y unilateral, recelosa de los organismos multilaterales por concebir que constriñen a los Estados Unidos en la consecución de su interés nacional", explicó  el investigador la Facultad de Ciencias Sociales de la  Universidad  Estatal de la República de Uruguay.

Durante la administración de Trump, Estados Unidos hizo abandono en distintos organismos dependientes de la ONU (Organización de las Naciones Unidas): la Organización Mundial de la Salud (OMS),  aduciendo  que el organismo necesitaba "mejoras sustanciales". Además, acusó  que está controlada por China, a la que imputa haber permitido la propagación mundial del COVID-19; de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), porque entendía que la organización necesitaba "una reforma fundamental" y porque esta tenía un "sesgo antiisraelí"; y del  el Consejo de Derechos Humanos abandonó  en apoyo a Israel.

El Gobierno de Trump se inscribe dentro de lo que el internacionalista español José Antonio Sanahuja denomina como los "neo-patriotas" de derechas, es decir, gobiernos caracterizados por ser críticos con la globalización y el sistema multilateral en general, dijo el académico uruguayo.

Por su parte, el Partido Demócrata afirmo en su programa electoral,  que EE.UU.   volverá a unirse a la OMS y al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y que reformará estos organismos, "porque en una crisis sanitaria global y una recesión democrática mundial, el liderazgo de Estados Unidos se necesita más que nunca".

"Todo parece indicar que una eventual administración demócrata retornaría a la promoción del liderazgo norteamericano mediante el apego a las estructuras multilaterales", dijo Caetano Grau.

"La política exterior de Biden iría en el sentido de intentar restablecer la legitimidad del liderazgo de Estados Unidos para enfrentar los desafíos globales del mundo contemporáneo, a partir de una mayor presencia negociadora dentro de la ONU", opinó.

El especialista en estudios internacionales recordó que las relaciones entre Washington y la ONU también se vieron afectadas antes de Trump.

Respecto al vínculo con el Consejo de Seguridad de ONU, el académico indicó que el caso más reconocido es la controversia en torno a la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003, y la imposibilidad de otros miembros del organismo de impedirla.

También hay un precedente de Estados Unidos retirándose de la Unesco cuando el presidente Ronald Reagan (1981-1989) retiró al país del organismo, tras acusarlo de seguir una política favorable a la Unión Soviética en los años ochenta.

Caetano Grau sostuvo "se podría mencionar el recorte de financiación por parte de la administración de Barack Obama (2009-2017) en 2011, como respuesta a la admisión de Palestina como miembro" de la Unesco.

 Relaciones con México

México es el país latinoamericano que es socio comercial  con EE.UU. Recientemente fue implementado el Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), debido a la guerra comercial que Washington mantiene con China.

En esa relación bilateral, existen varios puntos  que podrían modificarse, con Joe Biden en la Casa Blanca en 2021, como el de la seguridad fronteriza o migración ya que habría un enfoques distintos. En tanto no cambiaria el combate contra el narcotráfico.

En materia económica,  Trump le declaro la guerra comercial a China. En cambio, Joe Biden apostaría por tratar de recuperar la relación comercial con el gigante asiático.

Asimismo, Gaby De la Paz, profesora del Tecnológico de Monterrey, consideró que la llegada de los demócratas a la presidencia estadounidense, podrían implicar un endurecimiento en la implementación del T-MEC, particularmente ante la postura de México para intervenir en su mercado energético a través de las empresas estatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Analistas en política internacional  coinciden, en que el tema migratorio se mantendrá como el principal punto de interés de la agenda bilateral entre México y Estados Unidos. 

Las caravanas migratorias desde Centroamérica,  podrían modificarse. También Biden, insistiría en frenar las caravanas, pero con un tono más amable, afirman los especialistas en política internacional.

Biden, prometió que mantendrá activo el programa DACA para evitar la deportación de los inmigrantes que llegaron a EE.UU. cuando eran menores.

La catedrática de la Universidad  George Mason, Guadalupe Correa-Cabrera sostuvo  que los demócratas tampoco obstaran por dar un masivo asilo a los migrantes y, por el contrario, presionarán aún más a México para utilizar a su Guardia Nacional en la frontera con Centroamérica.

 

Democracia fallida y esta elección no cambiará nada esencial"

Boaventura de Sousa Santos aseguró. El sociólogo portugués también analizó el mundo post pandemia y la reconfiguración geopolítica.

"No habrá ningún cambio fundamental en esta elección. Los grandes electores son los que deciden. EEUU es un país disfuncional en términos democráticos", dijo Boavenrtura de Sousa Santos, el reconocido sociólogo por la Universidad de Yale.

Durante la entrevista, fundamentó por qué la considera "una democracia fallida" y aseguró que la elección "va a terminar en la Corte Suprema, como la del demócrata Al Gore y George W. Bush hijo, en 2000, porque se sabe que Donald Trump no va a aceptar los resultados"; salido tal cual predijo, ya que Trump presentó una denuncia en la Justicia por el conteo de votos. 

Respecto del triunfo de Joe Biden, De Sousa Santos anticipó que "las cosas van a cambiar un poco, porque es más civilizado", pero recordó que el exvicepresidente "era un hombre de Obama, que fue un presidente de drones y de guerras.

En relación con América Latina, el director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra apuntó que "hay formas de renovación políticas muy interesantes, como en Chile con el plebiscito, porque los partidos de izquierda tuvieron que obedecer a dinámicas populares".

Respecto de Bolivia, donde el triunfó, señalo  que los movimientos sociales "lograron reconstruir una unidad un poco rota".

De la Argentina, aseguró que "hay una suspensión política en Argentina hasta que pase la pandemia".

De Sousa Santos también se refirió a China y dijo que es "un capitalismo de Estado" y que aquello que lo diferencia de los países occidentales es que el gigante asiático "controla su capital financiero".

Además,  que "Hay un eje desde Rusia hasta India con los BRICS, que son los países grandes de desarrollo intermedio que en diez años tendrán la primera economía del mundo: China", afirmó el profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin.

Con referencia a Europa, aseguró que el continente no ha tenido una política autónoma "porque su política externa era ser aliado de EEUU". "Pero ahora EEUU quiere súbditos, no socios", señaló el sociólogo, que puso de ejemplo a la OTAN para ilustrar esta alianza.

Por último, De Sousa Santos evaluó el gobierno de coalición en Portugal, donde el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Bloque de Izquierda "son necesarios para dar más estabilidad política para el próximo año".

Y señaló que el modelo ha sido imitado en España. "Hemos visto a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias presentar una propuesta de presupuesto del Estado, con el acoso de la derecha y de la extrema derecha", explicó el académico.

 

Para Biden: Argentina es el agresor en la Guerra de Malvinas

La grabación de una entrevista que Joe Biden brindó en 1982 sobre la guerra entre argentinos y británicos se viralizó en las redes y muestra lo que el candidato a la Casa Blanca pensaba en ese momento. Para Biden, Washington debía apoyar al Reino Unido y preferir a la OTAN, la "alianza más importante para EEUU".

Cuando era senador, el ahora elegido a presidente de EEUU Joe Biden, reclamaba que su país no fuera neutral en la Guerra de las Malvinas y que apoyara a los británicos en el conflicto con Argentina, al que consideraba "el agresor".

Luego de que se desatara la Guerra de las Malvinas, EEUU se encontraba ante un conflicto entre dos países que, a priori, consideraba aliados: el Reino Unido, con quien estaba aliado en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y Argentina, país de su mismo hemisferio y al que militarmente lo unía el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), firmado incluso antes de la creación de la OTAN.

Tras un primer intento de mediación por parte del secretario del Departamento de Estado, Alexander Haig, EEUU fue apartándose del diálogo y acabó quitando el apoyo a Argentina al rechazar la aplicación del TIAR—según el que todos los Estados americanos debían prestar asistencia militar cuando otro de ellos era agredido—, dejar de vender armas al país sudamericano y facilitando información de inteligencia militar a los británicos.

Biden, en ese momento senador por el Estado de Delaware, fue uno de los principales impulsores de la idea de que los norteamericanos debían apoyar plenamente al Reino Unido, dejando de lado cualquier tipo de ayuda a los argentinos.

En los últimos días, y en el marco de la campaña de Biden hacia la Casa Blanca, un fragmento de una entrevista que brindó en 1982 a la cadena estadounidense CBS se viralizó en redes y dejó al descubierto cuál era la postura del entonces posible próximo presidente estadounidense. La entrevista obedecía a que el entonces senador había presentado una propuesta para que Washington oficializara el apoyo a Londres en el conflicto.

"Mi resolución lo único que busca es definir de qué lado estamos y ese es el lado británico", afirmó Biden, que consideraba que esa postura no perjudicaba las posibilidades de llegar a un acuerdo.

Para el entonces senador, "los argentinos necesitan deshacerse de la noción de que los EEUU son verdaderamente neutrales en este asunto".

Biden explicó que su postura se basaba en la preocupación que tanto para EEUU como para Canadá podía significar un conflicto en el Atlántico Sur. "Si permitimos que en este hemisferio la resolución de disputas o reclamos por la fuerza propiciaríamos otra serie de actos", sostuvo.

Por eso, para el ahora candidato su país debía apostar por la OTAN, una alianza con la que EEUU tenía "un sólido compromiso". En el mismo sentido, consideró que su país "perdería más" si apostara por Argentina en lugar de por su relación con el Reino Unido, a la que calificó como "la alianza más importante para EEUU".

"Es claro que el agresor es Argentina y es claro que Inglaterra tiene razón y debería ser bien claro para todo el mundo a quién Estados Unidos apoyan", dijo Biden en esa entrevista.

En la entrevista, Biden también califica como "insignificantes" las acciones de la Unión Soviética en el conflicto, asegurando que no había indicios de que los soviéticos "estén haciendo ningún movimiento importante para moverse a algún lugar importante del hemisferio".

 ¿Puede Biden provocar  un cambio de tendencia para Latinoamérica?

No es que el triunfo de Joe Biden sea una panacea para Latinoamérica, que no lo es, pero decididamente la continuidad de Donald Trump cuatro años más representaba una alternativa mucho peor, sobre todo para países como México, Cuba o Venezuela.

El presidente número 45 (Trump) no había viajado nunca a la región, a excepción de la obligatoria cumbre del G20 que se celebró en Buenos Aires en 2018. No le interesaba mucho esa parte del planeta. Prácticamente nada. Su objetivo inicial, casi una obsesión, fue levantar un muro contra la inmigración en la frontera con México.

México, Venezuela y Cuba en la mira: enfoques de Trump y Biden hacia Latinoamérica

Trump llegó a descuidar, incluso a maltratar, las relaciones con Colombia, un histórico aliado, cuando acusó no hace mucho al presidente Iván Duque de permitir que llegase más cocaína a Estados Unidos. Ya no podrá mostrar esa actitud de abierto desprecio y desinterés.

Esa tendencia prepotente quedó patente cuando Washington impuso en junio de este año a su asesor económico Mauricio Claver-Carone como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), rompiendo así una tradición de seis décadas, ya que el BID, que se dedica a financiar grandes proyectos de desarrollo económico, social e institucional en Latinoamérica, siempre había sido dirigido por un latinoamericano. Claver-Carone nació en Florida, de padre español y madre cubana, y es abiertamente anticastrista y antichavista.

Los primeros analistas ya hablan de que la llegada de Biden a la cima simboliza una nueva era marcada por el deshielo, la moderación y el talante negociador.

Es previsible, por ejemplo, que quiera aplicar el Tratado de Libre Comercio firmado entre EEUU y México y que negoció precisamente el equipo de Trump.

Podrían y deberían cambiar las relaciones bilaterales con México, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo que soportar numerosos desaires diplomáticos  por parte de Trump

Biden, que va camino de cumplir los 78 años, puede continuar el proceso de apertura que inició Barack Obama tras su histórica visita a la isla caribeña en marzo de 2016. Todos los avances que se habían logrado entonces habían quedado archivados y congelados.

Respecto de Venezuela, es factible que el próximo locatario de la Casa Blanca opte por una solución negociada con ese pais y se olvide de las  amenazas militaristas de la Administración saliente. O que ponga en marcha un millonario plan de desarrollo para mejorar las duras condiciones económicas que atraviesa el Triángulo Norte de Centroamérica ( Guatemala, Honduras y El Salvador), la zona de donde suelen proceder las caravanas de inmigrantes que sueñan con cruzar las aguas del Río Bravo y buscar un futuro.

Los cuatro años de Trump no han hecho sino fortalecer estos profundos sentimientos antiestadounidenses. La Casa Blanca, gracias al entonces consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, revitalizó la famosa Doctrina Monroe, cuyo lema es "América, para los americanos", afirmando su presunto derecho a intervenir en Latinoamérica para así contrarrestar la creciente influencia de Rusia y China, algo que paradójicamente es lo que ha terminado ocurriendo.

El recorrido de Biden como número dos de Obama, hace pensar un optimismo moderado. Ha pasado trabajando en la región –dieciséis viajes en ocho años como vicepresidente–, conoce bien Latinoamérica. Ahora dispone de la magnífica oportunidad de reconstruir la nefasta imagen que su país tiene en el resto del continente.

Para EE.UU la América Latina seguirá importando muy poco

La percepción de Latinoamérica hacia Estados Unidos es mayoritariamente negativa, similar a las que se produjo durante la era Bush en los años 2000, y ha ido cayendo en los últimos años a un ritmo pronunciado. Por ejemplo, en 2015, el 66% de los mexicanos tenía una visión positiva de sus vecinos del norte, pero dos años después sólo llegaba al 30%.

Trump consiguió polarizar más las posiciones encontradas entre los gobiernos de derechas de América Central, Brasil y Colombia, y los de izquierdas de Venezuela, Cuba o Nicaragua. En este complejo panorama regional, Biden deberá combatir las lógicas suspicacias. Tendrá que ir por la vía de la conciliación y el respeto, sin imponer ni coaccionar. Sólo así podrá reconstruir los puentes seriamente dañados.

Es razonable suponer que la Presidencia de Biden enfatizará en el diálogo multilateral para abordar temas capitales como el cambio climático, la lucha contra la pandemia y la recuperación económica; esa nueva tendencia será una novedad para los líderes latinoamericanos acostumbrados con Trump a ser ignorados, presionados o amenazados para capitular a las exigencias del país del Norte.  

En síntesis

Para el sociólogo portugués Boaventura de Sousa EEUU es "un país disfuncional en términos democráticos" y con Biden como ganador, "seguirá el mismo escenario" para América Latina. También "No habrá ningún cambio fundamental en esta elección. Los grandes electores son los que deciden. 

El papel de EEUU en el mundo, a su vez, ya había estado disminuyendo antes de la pandemia. "Pero Estados Unidos, dada su patética respuesta a la pandemia y su absurdo sistema electoral, ya no podrá sostenerse de manera creíble como abanderado moral o político o ejemplo para la comunidad internacional. Lamentablemente, la mayor parte del mundo mira ahora a EEUU con desprecio o lástima", comentó el experto. 

Con Donald Trump como presidente, los índices de aprobación internacional de EEUU han caído en picada. "Cuando los delegados de la ONU se ríen abiertamente de las absurdas pretensiones de Trump, queda claro hasta dónde ha caído la estatura de EEUU".  

En tanto , Peter Kuznick expreso :"Eso es desafortunado porque EEUU, bajo un liderazgo más ilustrado y progresista, podría ofrecer mucho para ayudar a sacar al mundo de su actual pantano".

Consecuentemente, las recientes elecciones presidenciales en el país del Norte, con el ahora electo Joe Biden, no provocara ningún cambio en cuestiones esenciales o vitales. Si es seguro, que EEUU ejercerá una política más intervencionista  respecto de Latinoamérica.

Referente a la política militar norteamericana, será sin duda un desafío para la seguridad global, ya hay otros participantes globales muy importantes y poderosos para tener en cuenta, como son China y Rusia. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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