República Argentina: 9:41:48pm

El Papa, recibió en la mañana del jueves (31 oct 2019), a los participantes en el V Curso Internacional para la Formación de Capellanes Militares Católicos en Derecho Internacional Humanitario, cuyo tema es: “La privación de libertad en situaciones de conflicto armado. La misión de los capellanes militares”.

El Curso de formación de los capellanes militares tuvo lugar en el Instituto Patrístico Agustiniano de Roma del 29 al 31 de octubre, en el contexto del 70º aniversario de los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949.

En su discurso el pontífice comenzó recordando que, “hace cuatro años, al recibir a los participantes de la anterior edición de este Curso de Formación, subrayaba la necesidad de rechazar la tentación de considerar al otro como un enemigo al cual destruir y no como una persona, dotada de dignidad intrínseca, creada por Dios a su propia imagen. También – en aquella ocasión cita el Papa – insté a que recordáramos siempre, incluso en medio de las laceraciones de la guerra, que todo ser humano es inmensamente sagrado”.

En este sentido, el Santo Padre renovó su exhortación y dijo que hoy este tema asume un significado más intenso teniendo en cuenta el contexto actual y la situación de las personas privadas de libertad personal por motivos relacionados con los conflictos armados, ya que la vulnerabilidad debida a las condiciones de detención se ven agravadas por el hecho de que se encuentran en manos de las fuerzas de combate adversarias.

“No es raro ver que, las personas detenidas en el contexto de conflictos armados son víctimas de violaciones de sus derechos fundamentales, entre los cuales abusos, violencia y diversas formas de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes”.

Al mismo tiempo, Francisco recordó en este contexto a los tantos civiles que son secuestrados, desaparecidos e incluso asesinados, entre ellos hay también muchos religiosos y religiosas, de los que no tenemos noticias o que pagaron con su vida su consagración a Dios y al servicio de la gente, sin preferencias ni prejuicios de banderas y nacionalidad.

“Les aseguro mi oración por todas estas personas y sus familias – agregó el Papa – para que siempre tengan el valor de seguir adelante y no perder la esperanza”.

 

En referencia al derecho internacional humanitario el pontífice dijo que, este contiene numerosas disposiciones sobre la protección de la dignidad de los detenidos, especialmente en lo que respecta al derecho aplicable a los conflictos armados internacionales.

“El fundamento ético y la importancia crucial de estas normas para la protección de la dignidad humana en el trágico contexto de los conflictos armados significa que deben ser respetadas y aplicadas de manera adecuada y estricta. Esto también se aplica a las personas detenidas, independientemente de la naturaleza y gravedad de los crímenes que puedan haber cometido.

El respeto de la dignidad y de la integridad física de la persona humana, en efecto –precisó el pontífice– no puede ser tributario de las acciones realizadas, sino que es un deber moral al que está llamada toda persona y toda autoridad”.

Ministros del hombre y derechos fundamentales

Asimismo, dirigiéndose a los ordinarios y capellanes militares, el Papa los invitó a seguir adelante en su misión de formar las conciencias de los miembros de las fuerzas armadas, a no escatimar esfuerzos para que las normas del derecho internacional humanitario sean aceptadas en el corazón de los que les confió.

Porque se trata, dijo el Papa, “de ayudar a esa porción particular del Pueblo de Dios confiada a su cuidado a identificar en el patrimonio común que une a todos los hombres, y que tiene su origen ya en la ley natural, aquellos elementos que pueden llegar a ser un puente y una plataforma para el encuentro con todos. Los ministros de Cristo en el mundo militar son también los primeros ministros del hombre y de sus derechos fundamentales”.

Antes de concluir su discurso, el pontífice señaló que, el 12 de agosto de 1949 se firmaron en Ginebra los Convenios para la protección de las víctimas de guerra. “En este 70º aniversario, deseo reafirmar la importancia que la Santa Sede concede al derecho internacional humanitario y expresar la esperanza de que las normas que contiene se respeten en todas las circunstancias”.

“Allí donde sea oportuno, concluyó, deberían aclararse y reforzarse aún más, especialmente en lo que respecta a los conflictos armados no internacionales y, en particular, a la protección de la dignidad de las personas privadas de su libertad personal por razones relacionadas con esos conflictos”. +

 

 

 

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