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Pero el 18 de mayo la Coalición, integrada por 68 países y encabezada por los EE.UU. para combatir al  grupo terrorista Daesh (Estado islámico) efectuó un ataque aéreo  contra las tropas gubernamentales sirias  cerca de la localidad de Al Tanaf, en el Sur de Siria, donde Fuerzas Especiales estadounidenses y británicas entrenan a rebeldes sirios,  cerca de la frontera con Irak y Jordania. El Pentágono aseguró que el ataque se lanzó porque un comandante norteamericano en el terreno percibió que esas fuerzas eran una amenaza para sus tropas. El Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia declaró que el ataque de los EE.UU. contra las fuerzas sirias es ilegitimo, ilegal e infringe la soberanía  siria. El jefe de la diplomacia  rusa destacó que el bombardeo de la Coalición confirma la intención de dirigir a los opositores y varios extremistas hacia la lucha contra el Gobierno legítimo de Siria. Además había decenas de civiles muertos por ese ataque de la Coalición.

El 6 de junio, un avión estadounidense llevó a cabo el segundo ataque contra las fuerzas progubernamentales. El 8 de junio la Coalición Internacional  realizó un nuevo ataque aéreo contra las fuerzas sirias en una zona fuera del conflicto, cerca de la Base de Al Tanf. Según los militares norteamericanos, tres vehículos entraron en esa área y cuando dos de ellos se acercaron, a una distancia de 38 km de la Base, la parte norteamericana realizó el ataque. Más tarde, un avión militar de la Coalición derribó  un dron de las unidades leales a Asad. Según afirman los militares de los EE.UU., el aparato lanzó un disparo  cerca de las tropas de la Coalición.

Moscú criticó las acciones de la Coalición Internacional, que sólo impiden que las fuerzas gubernamentales combatan a los terroristas y deja a los militantes salir libremente de las zonas sitiadas, reforzando así a los grupos terroristas en las regiones de Palmira y Deir ez Zor. Rusia espera que la coalición occidental se centre en la lucha antiterrorista en siria, en vez de atacar al Ejército sirio.

Pero el Presidente de los EE.UU., Donald Trump, aprobó un plan para armar a los grupos kurdos que combaten contra el Estado Islámico en Siria. Según el Pentágono, esta ayuda garantizará una victoria contra los terroristas. Acerca de eso, los especialistas opinan que la decisión es una maniobra de presión frente a Turquía, dado que las autoridades del país otomano han modificado radicalmente  en los últimos tiempos su posición ante la OTAN y hacia la alianza con los EE.UU. en particular.

Según analistas internacionales, la inestabilidad en Medio Oriente beneficia a los EE.UU. Los EE.UU. podrían asegurarse un crecimiento de inversiones en las infraestructuras relacionadas con la energía debido a la suba de los precios del petróleo. En caso en que las relaciones entre los EE.UU. e Irán vuelvan a deteriorarse, la situación en Medio Oriente volvería a ser complicada. Esto, finalmente, llevaría a que, en lugar de la importación de gas natural de Irán (líder mundial en exportaciones de esta fuente de energía) incremente la compra de gas de esquisto producido por los Estados Unidos de Norteamérica (nueva tecnología usada para la explotación gasífera similar a la que se usará en el Yacimiento de Vaca Muerta, en la República Argentina).

Después de la celebración del Acuerdo Nuclear en 2016, muchas empresas extranjeras se dirigieron a Irán, entre ellas las surcoreanas. Si la situación en Medio Oriente empeora bajo la influencia de los EE.UU., este hecho  podría afectar a los ingresos de muchas compañías surcoreanas radicadas en Irán. Corea del Sur compra la mayor parte de gas natural a Qatar e Indonesia. Teóricamente, este volumen podría ser en gran medida reemplazado por el gas de esquisto estadounidense.

En este sentido, la diplomacia energética estadounidense tiene unas perspectivas de futuro muy amplias, por ejemplo, respecto a China, el mayor consumidor de gas en el mundo. Algunos expertos opinan que el bombardeo de los EE.UU. contra Siria, durante las negociaciones, al más alto nivel, entre los EE.UU. y China, fue no sólo una presión sobre Siria, sino también una señal para el gigante asiático.

 

 Todas las acciones de los EE.UU. (la presión sobre Siria e Irán, la amenaza a China con medidas comerciales y monetarias, la participación activa en la resolución del problema nuclear de Corea del Norte) podrían parecer un único proceso para promover el gas de esquisto en el mercado mundial. Es difícil decir si todo esto se hace para favorecer este escenario concreto. Lo que si está claro es que detrás de cada una de estas acciones hay algo que subyace.

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