República Argentina: 3:23:40pm


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Carta de lectores publicado por www.lanacion.com.ar

La reciente visión estratégica expresada por el Sr. presidente Javier Milei sobre la defensa del espacio marítimo nacional -que abarca casi dos veces y media la superficie continental argentina-, la inclaudicable recuperación de las Islas Malvinas y la proyección hacia la Antártida, donde nuestro país es pionero absoluto con presencia ininterrumpida desde principios del siglo pasado, exige pasar de la retórica a los hechos.

En este complejo e inmenso escenario, es la Armada Argentina sobre quien recae la responsabilidad primaria de ejercer la custodia, el control y la conducción táctica de los objetivos fijados por el Poder Ejecutivo. Sin embargo, existe una brecha dramática entre las metas trazadas y la realidad operativa. El estado y disponibilidad actual de sus medios de superficie, aeronavales, submarinos y de Infantería de Marina sufren las secuelas de cuatro décadas de desidia política y abandono de nuestras FFAA. La asignación sostenida de presupuestos exiguos y deficientes han degradado sensiblemente las capacidades de una institución clave, impidiéndole cumplir acabadamente con la misión que debe respaldar la soberanía nacional. Revertir este deterioro no es tarea de una sola administración. Se requiere con urgencia que todas las fuerzas políticas del arco nacional acuerden una planificación plurianual de un lapso estimado de 20 años. Este compromiso de Estado debe garantizar los recursos financieros, el equipamiento adecuado y el bienestar y disponibilidad del personal, otorgándole a la Armada los medios imprescindibles para cumplir con sus responsabilidades de forma sostenida y exitosa. Como muestra del impacto inmediato que provoca la falta de fondos, recientemente la Armada se ha visto obligada a resignar la operatividad de dos medios operativos fundamentales: las aeronaves Super Etendard -SUE/SEM- y Turbo Tracker -S2T-. Ambas plataformas, cuyo glorioso desempeño en la Guerra de Malvinas es reconocido mundialmente, aportan capacidades estratégicas esenciales y en cierta medida únicas en materia de presencia, exploración, control del mar y disuasión. Con una asignación presupuestaria que resultaría ínfima y marginal dentro del gasto público, estas aeronaves podrían seguir prestando servicios trascendentales para contribuir con el control de nuestro inmenso espacio marítimo, frenar el continuo saqueo de nuestros recursos naturales, a la vez de disuadir apetencias extranjeras.

Sin una Armada y el poder naval que representa, correctamente equipada y presupuestada, la presencia, control y proyección marítima y antártica corre el riesgo de quedar reducida a un mero anhelo en el papel.

Guillermo Iglesias

Contralmirante (R). Veterano Guerra de Malvinas

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