Por Roberto Arnaiz* colaboración para TIEMPO MILITAR
Un comandante observa una pantalla. Recibe imágenes de drones, sigue vehículos enemigos y consulta un mapa que se actualiza constantemente. Todo parece anunciar un ataque. Ordena desplazar sus fuerzas. Sin embargo, el golpe llega por otro lugar. Las imágenes eran auténticas; la interpretación, equivocada. El adversario había mostrado aquello que quería que viera.




