Por Mariano De Vedia publicado por www.lanacion.com.ar . La esposa del exmayor Barreiro dijo que su entrega a la justicia argentina fue una “moneda de cambio” por el crítico discurso del presidente argentino contra Irán en la ONU; cerca del excanciller Taiana negaron la versión y afirmaron que solo actuó el Poder Judicial
Ana Magi de Barreiro, la esposa del exmayor del Ejército Ernesto Guillermo Barreiro, quien hoy tiene 78 años y cumple arresto domiciliario tras las condenas que recibió por violaciones a los derechos humanos, afirmó que su esposo fue deportado en 2007 a la Argentina por el gobierno de Estados Unidos a raíz de “un acuerdo” entre los presidentes George W. Bush y Néstor Kirchner.
Reveló que la deportación de Barreiro, quien era requerido por la Justicia argentina luego de la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final y la reanudación de los juicios a los militares, fue “una moneda de cambio” al pedido del gobierno estadounidense para que Kirchner lanzara un fuerte reclamo contra el régimen de Irán en la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo que concretó en septiembre de 2007, para atribuirle responsabilidad del atentado a la AMIA, perpetrado en 1994.
En diálogo con LA NACION, la mujer del militar argumentó que Bush perseguía el objetivo de acorralar a Irán, por lo que habría querido sacar provecho del pedido del gobierno argentino para avanzar en la reapertura de los juicios a los militares.
Kirchner pronunció la arenga contra Irán en la asamblea de la ONU del 25 de septiembre de 2007, cuando pidió al entonces secretario general del organismo, Ban Ki-moon (Corea), y a los Estados miembros de la ONU que intercedieran ante el régimen de ese país que entregara a los ciudadanos acusados por la justicia argentina de perpetrar el atentado terrorista contra la sede de la AMIA. “Esperamos que la República Islámica de Irán en el marco del derecho internacional aplicable acepte y respete la jurisdicción de la justicia argentina y colabore eficazmente con los jueces argentinos, para lograr el sometimiento a juicio de las personas imputadas en aquellos hechos”, fueron las palabras del presidente argentino.
Ante una consulta de LA NACION, fuentes cercanas al entonces canciller Jorge Taiana negaron enfáticamente la versión. “De ninguna manera. El trámite de Barreiro fue, como muchos otros requerimientos, pedido por el Poder Judicial. No hubo intervención política en esa decisión. No hay información que indique que Bush haya realizado dicho pedido”, fue la respuesta.
Barreiro fue uno de los líderes de la rebelión carapintada que produjo los episodios de Semana Santa en abril de 1987, durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Fue el militar que desencadenó el motín, al negarse a presentarse ante la citación judicial. Tras la negativa, fue detenido y luego beneficiado por la ley de obediencia debida.
Tras su deportación al país enfrentó juicios por delitos de lesa humanidad y fue condenado en la megacausa por el centro clandestino La Perla, en Córdoba.
La denuncia
Ana Magi de Barreiro confirmó a LA NACION la denuncia que incluyó en el libro “Al pie del cañón”, en el que desarrolla a título personal a experiencia que enfrentan muchas familias de militares por procesos judiciales aún abiertos, a 50 años del golpe de 1976.
La esposa del militar recordó que el 24 de marzo de 2007, Kirchner encabezó un acto por el Día de la Memoria y en un enérgico discurso desafió: “A vos, Menéndez [por el exjefe del Tercer Cuerpo de Ejército, con sede en Córdoba] y a vos, Barreiro, no les tenemos miedo”.
“Preparate, flaca, porque en cualquier momento me vienen a buscar”, le comentó Barreiro a su mujer cuando escuchó el discurso, según el recuerdo de Ana Magi.
El matrimonio Barreiro residía en ese momento en The Plains, una ciudad del estado de Virginia, de poco más de 200 habitantes y a cuarenta minutos de Washington. Habían tramitado durante varios años una visa de trabajo y, en virtud de su experiencia laboral anterior, Magi abrió una galería de arte y antigüedades en la planta baja de su vivienda, en un barrio que describió como tranquilo. Luego sumaron un local de cueros y artesanías argentinas.
La esposa del militar alimentó sus dudas por algunos visitantes que concurrían al local comercial y le despertaron sospechas de un posible espionaje, hasta que Barreiro fue detenido en el lugar por no tener la visa en regla. Contó que la información sobre el presunto acuerdo entre Bush y Kirchner le fue revelado por el defensor oficial de la Justicia de Estados Unidos que trató el caso de su esposo por la situación migratoria, cuya identidad no reveló.
A partir de allí comenzaron los trámites del gobierno argentino para su repatriación y se habría elegido la figura de la deportación –una sanción administrativa por infracciones a las leyes migratorias-, porque una vez llevado de regreso a la Argentina podría ser sometido a procesos judiciales sin restricciones, a diferencia de la extradición, que limita la acción de la Justicia a los procedimientos establecidos en los acuerdos celebrados entre ambos países. Barreiro fue finalmente deportado el 30 de octubre de 2007, dos días después de la elección que consagró presidenta a Cristina Kirchner.




