El Gobierno argentino ha incluido en el proyecto de Presupuesto 2027 una partida de 3.500 millones de dólares para dos programas navales que, juntos, reconfiguran la flota: 2.300 millones para tres submarinos convencionales destinados a la Base Naval de Mar del Plata, y 1.200 millones para dos fragatas multimisión que operarán desde Puerto Belgrano. Ambas partidas tienen un periodo de amortización mínimo de tres años.
La cifra se enmarca en el Plan de Ajuste y Rearme Militar Argentino (Plan ARMA), presentado en mayo de 2026, que destina el 10% de los ingresos por venta, arriendo o privatización de activos estatales a modernización militar. Según el SIPRI, las importaciones de grandes sistemas de armas a Sudamérica crecieron un 31% al comparar los periodos 2016-2020 y 2021-2025, y Argentina se suma ahora a ese impulso con un programa que no tenía desde hace generaciones.
El momento no es casual y el anuncio llega en pleno repunte de la tensión diplomática por Malvinas, lo que da al rearme naval una lectura que va más allá de lo presupuestario. Para la Armada Argentina, que lleva años sin incorporar plataformas de este calado, supone recuperar capacidad de proyección en el Atlántico Sur.
* Analista en seguridad, defensa e industria militar




