Acusado falsamente por integrantes mercenarios del negociado de las organizaciones de derechos humanos, pasó los últimos años de su vida en detención domiciliaria condenado por hechos que nunca cometió. No olvidamos a las víctimas del terrorismo subversivo, pero tampoco lo haremos con las víctimas del corrupto sistema judicial que enjuicia, encarcela y mata sin distinción a los mejores hijos de nuestras Fuerzas.
Ricardo Saint Jean
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