República Argentina: 2:40:57pm


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Señor Director de TIEMPO MILITAR

Las guerras cambiaron en el último medio siglo y en el caso argentino, (exceptuando Malvinas) ya no responden a conflictos por reivindicación de tierras.

Un poderoso y nuevo enemigo llamado “narcotráfico terrorismo” en países del norte sudamericano presentó batalla y nuestro gobierno lo enfrenta sabiendo que será una guerra larga que apenas ha empezado y pueden pasar décadas (caso Colombia y México).

La experiencia argentina

Es cuestión de tiempo para que algún gobierno empeñe las FF. AA en esta guerra. Pero por lo ocurrido en otros países, no es posible enfrentarlas con el Código Penal porque no contempla acciones bélicas. Al no estar resguardados por un necesario marco jurídico, no sería raro que un Juez Federal los siente en el “banquillo” de los acusados por cumplir órdenes necesarias, pero “ilegales” y sean encarcelados. Ya ocurrió y es parte de nuestra historia. Es decir, las cuestiones estrictamente militares se terminan debatiendo en juzgados civiles donde nadie entiende que significa empeñar tropas en un combate. Por ello es básico que sea repuesto el Código de Justicia militar, para que sean los militares los que juzguen a su gente. El tema no es nuevo y varias voces autorizadas advirtieron ese inconveniente.

La Gendarmería Nacional, es la primera línea de combate contra el narcotráfico, con idoneidad y con leyes a su favor puede luchar en terrenos hostiles (selvas, desiertos y montañas, a veces en operaciones con clara connotación militar. Es lógico que sea así, porque los gendarmes son los “amos de la frontera” y se mueven en terrenos agrestes sin necesidad de sendas, mapas, brújulas o GPS mucho mejor que en una gran ciudad. Al igual que el ejército, no son exactamente idóneos para operar en grandes urbes y les desagrada porque no es su medio ambiente natural.

Hace 100 años en China, Mao Tse-tung, dijo:

“Si quieres derrotar a un ejército sin disparar un solo tiro, primero debes destruirle su disciplina”. (sic)

En los últimos 16 años, en México unos 148.000 militares se pasaron al bando narco y unos 40 comandos altamente especializados formaron el narco grupo de “Los Zetas”. En Colombia unos 3000 militares alrededor de figuras como Pablo Escobar abandonaron el ejército. En Brasil existen casos de policías militares y exsoldados que terminaron integrando milicias criminales en ciudades como Río de Janeiro. En todos los casos desertaron por los bajos sueldos.

Entre ellos existían francotiradores militares, técnicos en explosivos, en criptografía y pilotos de drones. Todos especialistas cuya capacitación demandó años y algunos millones de dólares. Es decir, esos países invirtieron para el entrenamiento de esos hombres, que después fueron “comprados” por bandas delictivas. En otros casos los jefes de los “carteles” pagan para obtener información de patrullajes, domicilios de los jefes, etc. Ha pasado muchas veces en distintos países que militares, policías o exmiembros de fuerzas armadas terminaron trabajando para grupos narcos porque el sueldo estatal es bajo.

El caso argentino

Argentina tiene 5.256 km de frontera con Chile, 752 km con Bolivia, 1.737 km con Paraguay, 1.132 km con Brasil, 493 km con Uruguay y por su topografía no es tarea fácil cuidarlas. La guerra impuesta por el narco tráfico recién empieza y al igual que otros países costará sangre y mucho erradicarlas.

Los medios de comunicación dieron cuenta de decenas de situaciones dramáticas que atraviesan los miembros de las fuerzas de seguridad, tanto federales como de diferentes provincias por algunos cortes de prestaciones de salud. En el Gobierno hay preocupación por los bajos salarios de las distintas fuerzas y los suicidios por situaciones que los desbordan. Es por ello que se evalúa un aumento para las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Ese es uno de los motivos para priorizar el tema sueldos a los uniformados. Recordando que:

“Efectivos altamente motivados ganan batallas”

Epílogo

Esta es una historia de lo que ocurre en otros países. No tiene nada en absoluto de político y tampoco es esa la intención. Sólo se trata de colaborar recordando el adagio que menciona:

“La experiencia propia cuesta cara y siempre llega tarde”

Comandante (R) GNA Walter Martínez.

Autor del “Manual de Supervivencia” en XVI ediciones.