Por Carlos Manuel de la Serna** colaboración para TIEMPO MILITAR (www.tiempomilitar.com.ar )
“De hoy en adelante, ustedes se dedican a defender al país; nuestro gobierno se va a dedicar a defenderlos a ustedes” (Palabras del Presidente dela Nación y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas en la ceremonia de egreso de oficiales de las tres Fuerzas, en el Colegio Militar de la Nación, el 17 de diciembre de 2025).
Comencemos por recordar que los haberes de las FFAA (y en particular del personal en situación de retiro y pensionados) han sido el blanco favorito de la política desde el regreso de la democracia, no solo a raíz de la drástica disminución de los presupuestos de Defensa, sino recurriendo a arbitrarios e ilegales sistemas de suplementos no remunerativos que dieron lugar a los consabidos sucesivos juicios contra el Estado, que tuvieron un fallo favorable definitivo por parte de la CSJ con el “Caso Sosa” en mayo de 2019.
Este fallo fue instrumentado recién en octubre de 2020 mediante la incorporación al haber militar de los suplementos por “responsabilidad jerárquica” y por “administración de materiales”, no como producto de un acto de generosidad del gobierno, sino en estricto cumplimiento del antedicho fallo. Las FFSS adoptaron el mismo criterio y por lo tanto desde esa fecha es posible establecer métodos razonables de estudio y comparación salarial, tanto entre las Fuerzas como frente a la evolución de los precios al consumidor.
A modo de repaso, no olvidemos que las FFSS llegaron a tener salarios que en promedio superaban a los de las FFAA en un 63% (año 2021) y que el gobierno anterior aplicó un plan que redujo esa diferencia al 25,1%, mientras que el actual, en octubre de 2024, la llevó al 19,1%, que se mantiene, siendo necesario para su reparación la tan mentada “equiparación salarial”. Entendemos que las autoridades tienen esta cuestión como un objetivo de cumplimiento prioritario.

Hoy ponemos el enfoque en la pérdida del poder adquisitivo de los haberes militares, considerando dos elementos que son de conocimiento público y fácil acceso, a saber: el índice de precios al consumidor nivel general (IPC) publicado por el INDEC y el haber mensual de un grado cualquiera de las FFAA según las sucesivas Resoluciones Conjuntas del MD y ME publicadas en Boletín Oficial, tomando para cada una de estas escalas una Base 100 en el mes de octubre de 2020.
De esta manera, el IPC que arrancó en con base 100 diciembre de 2016, llegó a 359,70 en octubre de 2020, luego a 3.533,20 en diciembre de 2023, y a 10.077,60 en diciembre de 2025 (estimando una inflación no publicada de 2,4% para este último mes). Si convertimos estos valores a base 100 en octubre de 2020, corresponden los de 982,30 y 2.801,70 para fines de 2023 y 2025, respectivamente.
En cuanto a los sueldos militares, con igual método, tendremos un índice de 100 para octubre de 2020, otro de 1.093,50 para diciembre de 2023 y de 2.398,20 para el mes último, lo que nos permite comparar.
Para sintetizar, desde la eliminación de los suplementos no remunerativos hasta el cambio de gobierno, los haberes de las FFAA superaron a la inflación en 11,3%, pero en los dos años siguientes descendieron hasta situarse 14,4% debajo de la misma, siendo por lo tanto la caída real de nuestro poder adquisitivo en este período del 25,7%.
Y para recuperarlo, se requeriría un incremento salarial del 30,0%!!!!
Hago un breve paréntesis para hacer notar que con esta fuerte disminución de los ingresos no nos debería extrañar que la obra social de las FFAA (IOSFA), que cerró el ejercicio 2023 con superávit, hoy tenga una deuda colosal con pérdidas mensuales que se acumulan y parecen difíciles de revertir.
Además, si bien requiere un estudio más profundo, se desprende de este informe que –contrariamente a lo que muestran las estadísticas a nivel nacional– una parte considerable de la “familia militar” ha pasado a revistar bajo la línea de pobreza, lo que explica en gran medida las miles de bajas acaecidas últimamente en las tres Fuerzas, especialmente entre los más jóvenes, que habiendo ingresado con genuinas ilusiones profesionales y personales, se han visto obligados a tomar una drástica decisión.
Es de esperar que las elocuentes palabras pronunciadas por nuestro Comandante en Jefe en su reciente discurso, que no serán olvidadas fácilmente por sus destinatarios, tampoco lo sean por quien las pronunció, cuyo ascendiente y prestigio consiste precisamente (y se jacta de ello) en cumplir cabalmente sus promesas.
Buenos Aires, enero de 2026
**TC (R) – OIM
(*) Según trascendidos, estaría por publicarse un aumento salarial del 2% a partir del 1ro de diciembre, lo que de concretarse no invalida este artículo conceptualmente



