República Argentina: 7:46:33pm


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REDACCION TIEMPO MILITAR. Circula de manera fluida entre militares, y por cadenas de Wasap, un documento atribuido al Foro de Almirantes Retirados, que reproducimos textualmente:

“ALGUNAS REFLEXIONES CAUSA A.R.A. “SAN JUAN”

Sobre los pormenores del juicio que se sustancia en Río Gallegos con relación al desgraciado naufragio del Submarino A.R.A. “SAN JUAN”, tenemos la necesidad de expresar algunas reflexiones.

En primera instancia queremos manifestar un profundo reconocimiento a los 44 marinos, camaradas nuestros, tripulantes del Submarino A.R.A. “SAN JUAN”, que ofrendaron sus vidas con el convencimiento pleno de resguardar uno de los vitales intereses preciados de la Nación, “LA SOBERANÍA ARGENTINA EN NUESTRO MAR”. En igual sentido, este Foro expresa su solidaridad con el dolor que transitan sus familias.

Nos mueve a estas reflexiones el incontrastable hecho de que, en el Consejo General de Guerra que fuera sustanciado en el ámbito del Ministerio de Defensa, no ha habido marinos en la composición de dicho alto tribunal, cuya resolución sancionatoria pudo tener influencia en la posterior tramitación judicial.

Las múltiples declaraciones testimoniales, aproximadamente 90 testigos, todos ellos profesionales del mar, coincidieron en que el submarino reunía las condiciones de adiestramiento, alistamiento y apresto necesarias para desarrollar con seguridad la misión impuesta.

En igual sentido, arribaron a esa conclusión los asesores de la Comisión Bicameral Especial Investigadora sobre la Desaparición, Búsqueda y Rescate del Submarino ARA SAN JUAN, así como también los integrantes de la Comisión Asesora del Ministerio de Defensa.

Quienes conocemos los complejos detalles de la profesión naval entendemos que, difícilmente, pueda alguien que no ha vivido las vicisitudes propias de la navegación comprender en su integridad las circunstancias que están evaluando.

El Reglamento General del Servicio Naval establece que la responsabilidad del Comandante respecto a su buque es absoluta y solo cesa en caso de ser relevado por autoridad competente.

Así es en el mundo entero desde siempre, porque es y ha sido la única forma de darle a esa plataforma llamada buque, alejada de sus mandos y normalmente mal comunicada con tierra (por razones técnicas y operativas) las herramientas necesarias para navegar y operar.

Desde la existencia de los buques esa responsabilidad absoluta del Comandante ha sentado las bases de una navegación y operación más segura posible acorde a las circunstancias. Es el único que puede observar, evaluar la situación in situ y tomar las medidas correctivas correspondientes con el asesoramiento de su Plana Mayor y Dotación.

Siempre en tiempo de paz, los marinos priorizamos la seguridad. Hacemos lo mejor posible con los recursos que nos asignan y, si algo afecta indebidamente a criterio del Comandante la seguridad del buque y su gente, no zarpamos o volvemos a Puerto.

Así funciona, siempre lo ha hecho y ojalá lo siga haciendo, porque es la única forma de poder cumplir la Misión de la Armada Argentina, para poder GARANTIZAR EN FORMA PERMANENTE LOS INTERESES VITALES DE LA NACION (soberanía, integridad territorial, vida y libertad de sus habitantes) en el mar.

El A.R.A. “SAN JUAN” zarpó en condiciones seguras para navegar - dicho por su propio Comandante - luego de finalizar las pruebas correspondientes.

NUNCA SABREMOS qué ocurrió desde que el San Juan se fue a inmersión por decisión del Comandante hasta que implotó horas después. Sólo tenemos suposiciones.

La actividad militar es intrínsecamente riesgosa.

El Comandante y su tripulación hicieron lo mejor que pudieron y supieron para mantenerse seguros en las circunstancias que les tocó vivir. Pero los accidentes y las tragedias ocurren…

Condenar a un grupo de prestigiosos Oficiales Navales solo servirá para que futuros Oficiales de Comando rehúyan o recelen de sus enormes responsabilidades con magros recursos y cambien su idiosincrasia en detrimento de su eficiencia. Ésto destruirá nuestra doctrina y reglamentos, dinamitando los cimientos de la profesión Naval.

¿Quién querría asumir responsabilidades enormes con casi nada?

¿Quién asumirá en el futuro algún riesgo para cumplir las distintas operaciones reales y de adiestramiento de las Fuerzas Armadas viendo las responsabilidades penales que podrían endilgársele por decisiones que no toman ellos o por circunstancias fuera de su control? En esto incluimos todas las operaciones que realizan las Fuerzas Armadas (control del mar, logística antártica, misiones de paz, apoyo a la comunidad ante catástrofes, etc.).

La sentencia condenatoria nos llevará a un camino sin retorno en el funcionamiento de las Fuerzas Armadas”.