República Argentina: 1:42:22pm


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REDACCION TIEMPO MILITAR.Esta ONG que agrupa a abogados emitió un comunicado que transcribimos textualmente:

EL CALVARIO DE UN HOMBRE JUSTO

Jaime Smart es inocente, y lo saben hasta sus verdugos. Pero en la Argentina la inocencia es un detalle irrelevante cuando se trata de la guerra civil que el terrorismo desató. Aquí, ser inocente es apenas una contingencia menor. El ensañamiento contra Smart no es casual, es un mensaje mafioso; combatir al terrorismo desde el derecho es tan “insolente” como hacerlo con las armas.

Que lo condenen por haber sido ministro del gobierno bonaerense es un subterfugio barato, un disfraz ideológico. Las sentencias que soportó no nacen de pruebas, sino de la necesidad política de fabricar culpables. Los jueces, cómplices de la subversión, reemplazaron la evidencia por el delito de pertenencia institucional, un clásico de los tribunales nazis o soviéticos que se repite, sistemáticamente, en los inconstitucionales juicios de lesa humanidad vernáculos.

Smart no fue condenado por lo que hizo -acusaciones falaces y sin pruebas- sino por lo que fue, juez de la Cámara Federal en lo Penal, la misma que procesó a 1.256 terroristas y demostró que, con respaldo político, se podía derrotar al terror sin recurrir al terror.

El desenlace lo conocemos; Cámpora, amnistía, liberación de asesinos, el asesinato del juez Quiroga y la guerra revolucionaria contra la república. Si Dios le da vida a Smart, seguirá siendo arrastrado a los tribunales donde jueces prevaricadores, fiscales militantes y testigos falsos dictarán sentencias prefabricadas.

 Porque cada condena contra Smart es una campana fúnebre que repite, una y otra vez, el asesinato del juez Quiroga. No son fallos, son epitafios disfrazados de sentencias, rituales de persecución que perpetúan el crimen bajo la máscara solemne de la justicia.

 El verdadero propósito es claro, escarmentar, borrar la evidencia de que la Justicia, en manos de hombres rectos, pudo haber sido un muro contra la barbarie. Pudo evitar el baño de sangre y las secuelas de venganza e hipocresía que hoy se exhiben como trofeos.

Al condenar a Smart, crucifican la posibilidad de que el derecho hubiera vencido al terror sin convertirse en terror. Cada fallo es un calvario repetido, un via crucis donde se sacrifica, no sólo a Smart, sino también a la justicia para que reine la impostura.

Buenos Aires, 29 de mayo de 2026.

 Juan Vergara Del Carril     

Secretario

Alberto Solanet

Presidente”.