Estimados camaradas, escribimos esta carta pues estamos todos navegando en este mismo barco que es nuestra amada República Argentina, que sigue el mismo rumbo zigzagueante respecto a los uniformados procesados, condenados y detenidos por cumplir órdenes de los Poderes Ejecutivos de turno, civiles o militares; pues las ordenes se cumplen obedeciendo a quien está al frente del Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas, sean estas militares, de seguridad o policiales, pues la obligación de la defensa y seguridad de su integridad territorial y sus habitantes, las tienen las instituciones armadas por el Estado a esos efectos y en cumplimiento de la Constitución Nacional de 1853 y sus reformas de 1860, 1866, 1898, 1949,1957 y 1994.