Por Roberto Arnaiz* artículo de colaboración para TIEMPO MILITAR
Muchos militares venezolanos lo confiesan hoy, cuando ya no visten uniforme ni sienten el aliento del miedo en la nuca: Hugo Chávez no llegó al poder solamente con votos. Lo hizo asegurándose algo más decisivo y silencioso: la obediencia comprada de los cuarteles. No hubo epopeya ni romanticismo revolucionario. Hubo cálculo, paciencia y una corrupción administrada con precisión de relojero.



