Por Elisabetta Piqué Corresponsal en Italia publicado por www.lanacion.com.ar

El presidente posteó en su red social una foto de la primera ministra italiana sonriente y con una mirada de adoración junto a él, de espaldas, junto a la leyenda: “restraining order needed”

ROMA.- Shock, indignación, desconcierto absoluto. Es lo que reinaba este lunes en Palazzo Chigi -sede del gobierno-, después de un nuevo y humillante ataque de Donald Trump a Giorgia Meloni.

Justo en vísperas de una crucial cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, en la que estarán presentes todos los jefes de Estado y de gobierno de los países miembros para ver cómo seguir con una alianza histórica después de meses de acusaciones cruzadas, Trump volvió a agredir a su exmejor amiga europea, cruzando todos los límites imaginables.

Casi a las 23, hora italiana, del domingo, posteó en su red social, Truth Social, una foto de la primera ministra italiana sonriente y con una mirada de adoración junto a él, de espaldas, junto a la leyenda: “restraining order needed”, traducible como se necesita una orden de alejamiento, palabras que se utilizan normalmente cuando hay un acosador o una acosadora, similares a lo que en la Argentina se conoce como restricción perimetral, que suelen pedir mujeres cuando tienen parejas violentas.

La foto se remonta a la reciente cumbre del G7 en Evian, Francia, donde —según el presidente de Estados Unidos— la líder de Hermanos de Italia supuestamente le imploró que se dejara fotografiar a su lado. “Ni Italia ni yo le imploramos nada a nadie”, fue la tajante réplica de Meloni.

El posteo de Trump pareció ser una burla —de mal gusto y ofensiva, viniendo de un hombre hacia una mujer— para reiterar su versión de los hechos y agregar un mensaje: “esta vez manténganla alejada de mí”.

Y causó un terremoto en Palazzo Chigi, donde nadie esperaba que, luego de semanas en las que la diplomacia de ambas partes intentaba recomponer el vínculo y dejar atrás el ping-pong entre los dos líderes, el cada vez más impredecible e incontenible jefe de la Casa Blanca saliera a tirar por la borda todos los esfuerzos realizados con una agresión más brutal que nunca.

Pese al desconcierto absoluto, desde Palazzo Chigi trascendió que la orden fue “no reaccionar” a esta nueva provocación, que volvió a graficar la ruptura entre dos examigos al frente de dos países tradicionalmente aliados, y que se mantenía la agenda prevista para la cumbre de la OTAN, más allá de los pésimos presagios.

Trump se quedará solo una noche en Turquía, participará de una cena con sus pares, de las sesiones de trabajo y ofrecerá una conferencia de prensa antes de partir, el miércoles. Tal como destacó el diario La Stampa, la agenda de la cumbre fue estudiada meticulosamente, con la conciencia de que “Trump es impredecible”, según fuentes occidentales. Por el momento ya hay un comunicado final acordado, pero nadie puede prever el tono del mandatario estadounidense, que tiene agendados dos encuentros bilaterales: uno con su par ucraniano, Volodimir Zelensky, y otro con el sirio Ahmed al-Shara.

Ya se sabe que Trump, que viene quejándose de la falta de apoyo de la OTAN a la guerra que lanzó junto a Israel contra Irán, volverá a presionar para que los aliados alcancen el objetivo de destinar el 5% del PBI a defensa —compra de armas y municiones—, acuerdo alcanzado el año pasado en La Haya. Otro tema que sobrevolará la cumbre es la anunciada, pero jamás concretada, decisión de reducir el número de tropas estadounidenses en Europa.

Lo cierto es que, para evitar recriminaciones del líder estadounidense, Meloni llegará a Ankara orgullosa de poder demostrarle que en los últimos dos años pudo sostener el compromiso de aumentar del 1,6% al 2,8% del PBI el gasto en defensa y seguridad. Además, prometerá inversiones del orden de los 19.000 millones de euros para los próximos dos años, con la meta de alcanzar el 3,4% del PBI en 2028.

Obedientes al mandato de no reaccionar a la peor ofensa, incluso machista y con resabios de un odiador de mujeres, en el entorno de Meloni intentaron minimizar el episodio.

“¿Reacciones? Ninguna”, afirmó, restándole importancia al asunto, el ministro de Defensa, Guido Crosetto. “Lo fundamental es mantener la relación con un aliado histórico como Estados Unidos. Las relaciones existen entre naciones; las personas van y vienen, pero los intercambios deben perdurar. Lo que importa es preservar los vínculos transatlánticos dentro de la Alianza y con Occidente. Italia siempre ha cumplido sus compromisos: estamos desarrollando nuestras capacidades de defensa de conformidad con los acuerdos de la OTAN”, añadió.

Coincidió el ministro del Interior, Matteo Piantedosi: “Creo que debemos centrarnos en el hecho de que, como ha quedado demostrado, las relaciones con Estados Unidos son inquebrantables; no se ven cuestionadas ni siquiera por estos episodios de turbulencia, cuya naturaleza aún no está clara”, indicó en declaraciones televisivas.

Nicola Fratoianni, líder de la alianza Verdes e Izquierda, de la oposición, tuvo palabras muy distintas. “La realidad es que Meloni y su gobierno se preparan para llevar a la cumbre de la OTAN de mañana el compromiso de destinar más de 17.000 millones de euros adicionales al gasto militar en los próximos dos años. Se trata de una suma enorme que le sacan a la sanidad, a la educación y a los salarios, especialmente en un momento de escasez de recursos”, denunció. “Tras la cortina de humo de las conversaciones y el debate sobre las relaciones con Trump y Estados Unidos se esconde la actitud servil del gobierno italiano hacia Trump. Lo que cuenta son los hechos y, lamentablemente, esos hechos son inequívocos”, agregó.

Reaccionó de manera similar Luca Pirondini, líder del grupo del Movimiento Cinco Estrellas en el Senado: “Trump sigue haciéndose el matón con Meloni. Es la amarga trayectoria de alguien que, en lugar de priorizar los intereses nacionales, pasó dos años diciendo ‘sí’ a Trump a toda costa, llegando incluso a proponerlo para el Premio Nobel de la Paz y a correr a Washington para intentar asegurarse un lugar privilegiado en su círculo de relaciones personales”, acusó. “El paso de ‘fan número uno’ a ‘saco de boxeo’ fue increíblemente breve. Cuando este gobierno deje el poder, Italia podrá dar vuelta la página y dejar atrás el servilismo para volver a levantar la cabeza con autoridad”, concluyó.