Pero tras cartón acota que “también podría hablarse de una soberanía compartida entre ambas naciones”; pues “como en toda negociación política y diplomática, siempre se debe ceder algo por ambas partes”. Y fundamenta su opinión en que “la riqueza marítima que rodea a las Malvinas también podría ser utilizada por nuestro gobierno”. Me gustaría señalar que la cesión por ambas partes es más propia de una negociación entre mercaderes que la negociación por la recuperación de un territorio, interés vital de la Nación y elemento constitutivo, junto con la población y el gobierno (como es sabido), del Estado argentino. La manda constitucional es clara: “La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía”. No dice: “de dichos territorios o de alguna parte de ellos de los que el gobierno pueda o quiera disponer”. La memoria de los argentinos que dieron la vida en pos de esa recuperación es tan clara o más. Las mentadas riquezas ellas sí pueden ser objeto de negociación con el Reino Unido para que devuelva los archipiélagos que ilegalmente pretende hacer suyos.
En otro orden de cosas, la fundación Argentina Azul, que el lector menciona, organiza en Mar del Plata, conmemorando el natalicio del almirante Segundo Storni el 16 de este mes, unas jornadas sobre intereses marítimos argentinos donde seguramente el tema saldrá a la luz.
Enrique J. Aramburu
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