Carta de Lectores publicado por www.lanacion.com.at
Algo tiene el himno de Sudáfrica que me emociona cada vez que lo escucho en partidos de rugby y veo a los Springboks cantarlo a viva voz.
Su letra contiene cinco de los idiomas oficiales; comienza en xhosa y zulu y era el himno de lucha contra el apartheid, sigue en sesotho pidiendo que se acaben las guerras, luego en afrikaans, el himno oficial durante el apartheid que habla de la belleza del territorio, para terminar en inglés con un mensaje de unidad y libertad. Ahora comprendo, es emoción y también envidia. La idea de este himno fue reconciliar, no borrar y se adoptó en 1997. Poco antes, en 1993 estuve en Ciudad del Cabo al comando de la fragata ARA Libertad y pude experimentar el entusiasmo con que se buscaba elegir la bandera para la nueva nación. Fruto de grandes dirigentes del Consejo Nacional Africano, Nelson Mandela y el presidente De Klerk entre otros, hubo acuerdo para abolir el apartheid y organizar la nueva nación. La voz moral fue el obispo anglicano Desmond Tutu, que lideró la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que alcanzó su cometido: que esa población conformada por tantas etnias no buscara venganza sino un futuro mejor para todos.
El pueblo sudafricano demostró que se puede salir del horror y encarar el futuro sin quedarse en el rencor, como hacemos nosotros, que no logramos cerrar nuestras heridas.
Carlos Alberto Zavalla
Capitán de Navío (R)
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